HIGUERA

El viento abanica su rostro
como lo hace con la copa de los árboles
siente ser uno de ellos
el distinto, talvez, el mas feo
tanto mirò la higuera
creyó confundirse con ella
¡ tanto! la contempló
que lloró junto con ella
los sentires de las almas
que en silencio guardan sueños
ver en flor mil primaveras
añorando lo sonñado
entre las ramas torcidas, retosan
buscando un poco de luz
para sentirse plenas, mas se ven
cual verdaderos dedos engarfiados
aunque, sin duda pueden prestar cobijo
a algun nido solitario.
Se confunde así, entre tantos,
mas, sin duda , se destaca
sin pasar inadvertida
por torcida o por fea ¡ qué importa!
sabe que se acogen a la seguridad de su sombra
a sus certesas , y a la delicada dulzura de sus frutos
se elevaba con humildad hacia el firmamento
dando gracias al creador por ser árbol
que no pasa por flor pero,
es bendito entre los benditos
ES la HERMOSA HIGUERA
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