Otoño
Mirando el atardecer, se puso a divagar y recordar su mirada, expresiva, sonriente,callada y segura, ésta estación le pone melancólico , quizá por la perdida de color, las hojas desprendiéndose de los árboles, el frío que lo apresura a abrigarse, el gris del cielo y el café inherente que le recuerda su color.... café ....que como la misma bebida, humeante inspira a beberlo y a sentirse prisionero de su calor y sabor...callado mira a la nada, le sonríe al viento quien soplando cuál caricia recorrió su rostro y su cuerpo, susurrando un nombre.... escondió entonces la mirada en un largo parpadeo, impidiendo dibujar y presindir del recuerdo.
Vuelve a contemplar el natural y descolorido invierno y llega a su mente ella esta vez, en forma de silencio, ese que no permite gritarlo a los cuatro vientos, el que enmudece verdades que no contó en su momento, en ese que era apropiado para vivirlo en su tiempo. Ahora el mismo siguió su rumbo y dejó primavera, verano y hasta el invierno , en los cuales quiso atraparte y no halló más que simples temores, prejuicios y tormentos que no le han hecho feliz pero trajeron la vida, la de su ancestro , que sobre todo debe atesorar sin recordar viejos tiempos, esos que solo suspende el otoño cuál hoja que lleva el viento!
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